domingo, 1 de mayo de 2016

Bizcochos rosas de Reims


Si estos renombrados biscuits franceses ya deleitaron por su color, textura y sabor al presidente Fallières, la marquesa de Polignac, el rey Leopoldo II de Bégica, al zar de Rusia e incluso estuvieron presentes en el banquete de coronación de Luis XIV en Reims... 

Hoy serán el regalo perfecto para sorprender y agasajar como es debido
 a la persona más importante de todas, la que nos dió la vida: 
nuestra madre, y cuyo Día se celebra hoy en España. 

Cuando abra la caja y vea su precioso color sonrosado 
seguro que dirá..."Oh, son adorables"

Cuando al probarlos note su textura crujiente al primer mordisco 
para encontrarse después con un corazón tierno...
exclamará "¡Ummm, qué maravilla!

Y cuando note su delicado sabor, realzado aún más si 
los remoja en una copa de champán (según la costumbre francesa) 
que habremos incluído en el regalo...
"Jiji,ay, qué alegría me está entrando niña"

Mientras, asombrada, pensará...
"Cómo mantienen su integridad, no se desmoronan ni una migita"


Estas son una de las galletas más antiguas de la historia culinaria, fueron creadas en Reims (la ciudad más grande de la región de Champagne) en 1690.
La casa Foissier (nombrada proveedora oficial por Carlos X) que las comercializa desde el siglo XVIII sigue manteniendo en secreto las proporciones exactas de la receta original.  

INGREDIENTES:
-3 huevos medianos (a temperatura ambiente)
-100 grs. de azúcar
-45 grs. de maicena
-90 grs. de harina
-4 grs. de polvos de hornear (Royal)
-colorante rosa en gel
-azúcar glass
-Una pizca de sal 
-media cucharadita de esencia de vainilla

PREPARACIÓN:
En un bol ponemos las yemas con la mitad del azúcar (50 grs)batimos hasta que aumenten de volumen y blanqueen. 

En otro bol más grande echamos las claras con una pizca de sal y vamos batiendo para espumar, incorporamos el azúcar que nos queda (50 grs.) en dos veces y unas gotitas del colorante rosa y seguimos batiendo hasta que quede hecho el merengue.

Mezclar la crema de yemas del primer bol poco a poco.

(De las muchas recetas que circulan por la red, me he decidido preparalas según ésta que ví aquí, aunque según la mayoría se pueden ir agregando las claras de una en una, directamente a la mezcla de yemas batiendo bien para montarlas)

Unir la harina con la maicena y el Royal. Tamizarla sobre el merengue y con una espátula ir mezclándola con movimientos envolventes, con cuidado.

Rellenar los moldes y espolvorearlos con una capa generosa de azúcar glass. Dejar reposar de 20 a 30 minutos (para que se forme un poco de costra en la superficie) 

Mientras tanto, precalentar el horno a 180º y antes de meter la bandeja volver a espolvorear un poco más de azúcar glass sobre ellos.

Tradicionalmente su forma es rectangular usando un molde bajo específico para ello, o bien se hace la forma de soletillas con una manga pastelera sobre la placa del horno, y ya horneados se cortan los extremos. Yo he rellenado estos papelillos por mayor comodidad.

Hornear 20 minutos aproximadamente, sacarlos y dejarlos enfriar sobre una rejilla.
Bonitos por fuera...¡y por dentro!


Ahora la prueba de la verdad...la de remojarlos en champán como manda el cánon del buen gusto y refinamiento, y comprobar si los biscuits nos han quedado en su punto ideal. Es decir, que no pierden su forma tras haber sido sumergidos en líquido y con la satisfacción de poder conjuntar sus preciados sabores al mismo tiempo que...


Felicito al pastelero desconocido 
Que quiso aprovechar el calor del horno, entre hornadas de pan, creando esta masa especial que coció dos veces (bis-cuit) y que al aromatizarla con vainilla manchó su color blanco inicial tras lo cual, queriendo corregir su error, la tiñó con colorante (rojo de cochinilla) transformándola en rosa. 



Y de forma especialmente dulce a todas las mamás y sobre todo a la mía, claro!

¡¡Feliz Día de la madre!!