lunes, 30 de mayo de 2016

Koulibiac de salmón


Aránzazu del blog El baúl de las delicias está celebrando su 3º concurso en el que podemos participar si preparamos alguna de sus ricas recetas pero haciéndola a nuestro gusto, y dándole un toque personal. Yo he elegido el koulibiac, una empanada rusa que está rellena a capas y que por eso mismo me ha recordado mucho a las muñecas matrioskas, entonces...¿para qué darle forma cuadrada? ;-)
 Ahí tenéis su receta y aquí mi versión:

Espero que os guste que le haya dado la forma de estas muñecas tradicionales rusas (creadas en 1890) cuya originalidad consiste en que están huecas por dentro para albergar otra muñeca más pequeña, ésta otra a su vez y así sucesivamente...como las capas de éste pastel salado, que tienen que estar claramente diferenciadas. Es más, ahí radica su encanto y que no se desmoronen ni se mezclen entre sí, pero eso lo veremos después...


INGREDIENTES:
-2 laminas de hojaldre rectangulares
-350 grs. de salmón fresco (sin piel ni espina)
-250 grs. de setas
-1 bolsa de espinacas frescas (400 grs)
-2o0 grs. arroz
-3 huevos
-1/2 cebolla y 2 dientes de ajo
-un puñado de arándanos rojos 
-1/2 cucharadita de eneldo seco
-aceite de oliva
-sal
-1 yema batida

PREPARACIÓN:
Cocer el arroz en agua hirviendo con sal.  Cocer los huevos durante 8 minutos. 
Saltear las espinacas (limpias y partidas) con la cebolla y añadir los arándanos. Reservar. 
Aparte, saltear las setas partidas, en una sartén con los ajos. Salpimentar.
Todo ésto debe estar frío cuando vayamos a preparar el pastel, asi que es mejor hacerlo con antelación.



Extender una lámina de hojaldre sobre la bandeja del horno (forrada con papel sulfurizado) y cortar los bordes formando la silueta de la matrioska.
Ir poniendo la primera capa con la mitad del arroz dejando un margen alrededor.
Colocar una segunda capa encima con  las  espinacas y luego una tercera con el salmón cortado a lo largo y  espolvoreado con eneldo.


La cuarta capa serán huevos cocidos y partidos por la mitad, la quinta con las setas y por último la otra mitad de arroz.


Lo tapamos con la otra lámina de hojaldre (marcada con el dibujo) haciéndole un agujero en medio para que escape el vapor y adornamos al gusto con los recortes sobrantes (yo también lo coloreé un poquito) pegándolos con la yema batida.

Lo sellamos bien todo alrededor, pincelando con yema y metemos en el horno (precalentado) a 180º o 200º unos 30 minutos aproximadamente (depende mucho del horno)

Hace tiempo que preparé la receta para entrar en el la fecha inicial del concurso 
 pero menos mal que Aranzazu amplió el plazo 
 (hasta mañana!!) porque no la tenía redactada ni editada... 
Tuve muchas cosas que hacer fuera del blog,
 pero lo bueno es que mientras tanto me he ido enterando de más...y ya puedo decir que:

¡Es una receta histórica y también literaria!

Aunque de haber sabido antes que el escritor ruso Nicolai Gogol 
describió esta receta (según la manera tradicional) en  su novela "Almas muertas" publicada en1842 quizá la hubiera dejado cuadrada...
¿qué opináis?


En todo caso no hay que asustarse del título pues el libro es una sátira hilarante en la que la trama puede parecer algo ridícula, pero que constituye una crítica social sobre el número de siervos que podían poseer (comprar, vender e incluso hipotecar) los terratenientes para cultivar sus tierras (antes de su emancipación en 1861)

Su protagonista, Chichikov, que aparenta las riquezas y el poder que no tiene, va recorriendo pueblos ofreciéndose para comprar esas "almas" o siervos muertos (inscritos en los registros de propiedad) a la gente importante del lugar para evitarles el pago de sus impuestos. Le ocurren infinidad de aventuras por el camino...todos se preguntan a su alrededor ¿para qué querrá comprarlos?  mientras nosotros, avanzamos rápidamente entre las caricaturas de los personajes queriendo descubrir en qué acabarán sus intrigas... de enriquecimiento personal.

                                                  
Y allí en mi libro estaba la parrafada..."La empanada la tienes que hacer cuadrada-decía relamiéndose de gusto-. En una parte deberás poner barbos y lomo seco de esturión; en la otra, setas, gachas de alforfón, cebollas; y requesón dulce, sesos, y alguna otra cosa, ya sabes lo que quiero decirte... Haz de modo que se tueste bien por un lado y que por el otro esté muy poco cocida, que la masa quede bien empapada y que no se rompa, que se derrita en la boca como la nieve sin que uno se de cuenta.   Y mientras esto decía, Petuj chascaba la lengua y se relamía de gusto. --¡Diablos, no me dejará dormir!, pensó Chichikov, y se envolvió en la manta a fin de no oír nada. Pero continuó oyendo: -Alrededor del esturión deberás poner remolacha cortada en forma de estrellas, zanahorias, guisantes, nabos, tú mismo sabes, pero que haya guarnición en abundancia. Y en el estómago del cerdo pondrás hielo, para que quede bien hinchado.
Peruj no dejaba de encargar nuevos platos. Cuando Chichikov se quedó dormido estaba hablando del pavo. Al día siguiente, los huéspedes se dieron tal atracón, que Platonov ya no fué capaz de montar a caballo"
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Este plato fué muy apreciado en la Rusia imperial. Los zares disfrutaban de un kouliabac con masa de brioche, adornada caprichosamente con diseños de la corte, que envolvia multitud de capas separadas por blinchikis (para absorber los jugos) y entre la que destacaba la vesiga (que es la médula espinal del esturión-ingrediente carísimo-)  

Tuvo su época de esplendor en los s.XVIII y XIX y se introdujo en la cocina francesa, adquiriendo fama y notoriedad cuando fue selecccionada para incluirla en la obra maestra "La guía completa para el Arte Moderno de Cocina"  escrita por el célebre chef Auguste Escoffier, seduciendo a todos en la década de 1870. 
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Y ahora por fin...llegó la hora de la verdad... 
cortaré con cuidado, intriga y un cuchillo bien afilado 
para comprobar si se mantienen las capas separadas de sabores, texturas y aromas...
¡¡Bien!!
¡Va a ser que sí, y qué rico está!