martes, 14 de julio de 2015

Sopa fría de melón con rosas de jamón


El melón con jamón es un plato clásico (del s.XVII) que en su presentación más habitual simplemente consiste en trocear el melón en rebanadas 
y colocarle encima la loncha de jamón;
 ¡receta fácil donde las haya!
 Y que sigue triunfando por su frescor y contraste de sabores, dulce y salado en un mismo bocado. Un entrante perfecto para servir en verano y que podemos presentar de forma más imaginativa como una sopa fría acompañada con rosas de jamón.

INGREDIENTES:
-1 melón maduro (mejor que ya esté frío de la nevera)
-jamón serrano en lonchas 
-sal y pimienta
-un chorrito de aceite de oliva
-nata líquida para cocinar (opcional) al gusto


PREPARACIÓN:
Como vamos a servir en el propio melón la sopa le cortamos un poco las dos puntas y así quedará estable. 
Luego lo partimos por la mitad (a lo ancho) y le quitamos todas las pepitas. 
Sacamos su pulpa con una cuchara, sin llegar mucho al fondo y la ponemos en el vaso de la batidora. Reservamos las dos cáscaras vacías.
Trituramos junto con un chorrito de aceite y la nata líquida al gusto. Salpimentamos, mezclándolo bien.
Lo pasamos por el chino para que quede con una textura fina.
Guardamos en la nevera para que esté bien fresquita a la hora de servir.

DECORACIÓN con rosas de jamón:
-En una loncha de jamón extendida y cortada por la mitad a lo largo, ponemos un palillo (al que se le puede trinchar un trocito alargado de melón si queremos) y vamos enrollando alrededor. Es mejor que por abajo quede más apretado (para que no se caiga el jamón) y por arriba le vayamos dando un poco de vuelo para que parezcan los pétalos.
-Con la punta de un cuchillo vamos haciendo incisiones verticales en el borde de la cáscara del melón, así será más fácil meter los palillos de flores por todo el borde.
Por supuesto los ingredientes deben ser de buena calidad, un melón dulce y maduro hará un buen contraste con un jamón serrano ¡lleno de sabor! no nos vaya a pasar lo de la...
Fábula del jamón
"Un ricachón mentecato
ahorrador empedernido
por comprar jamón barato
lo compró medio podrido.
Le produjo indigestión
y entre botica y galeno
gastó el doble que en jamón
por no comprar jamón bueno.
Hoy afirma que fué un loco
puesto que economizar
no es gastar mucho ni poco
sino saberlo gastar"
Asi que ¡no seamos melones y compremos buenos jamones!