lunes, 27 de octubre de 2014

Bloody Mary


El nombre de éste cóctel alude al apodo de María I de Inglaterra, hija de Enrique VIII.
Más conocida por María Tudor, alias "Bloody Mary".
 "María Sangrienta" ó "María la Sanguinaria"
 no cejó en su empeño de ganarse tal nombre
a base de condenar a morir en la hoguera a  300 de sus súbditos 
durante sus sólo 5 años de reinado. 
Una receta en la que el color del tomate recuerda a la sangre derramada en esa época de terror y que podéis tomar en cualquier fecha porque Halloween se quedaría corto a su lado.
Detrás del disfraz de las tan bonitas prendas de entonces para una reina, se escondía una mente asesina... cuyo hilo nos servirá para participar en Los Lunes vintage
(Pincha aquí para ver de qué se trata y a l@s demás compañer@s)













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Este es el más complejo de los cócteles desde el punto de vista químico, según explicó Neil da Costa (experto en análisis de sabores) en un Congreso de la Sociedad Americana de Química. Para alcanzar la máxima explosión de sabores en el paladar no basta con mezclar los ingredientes sin más ¡no! He aquí la fórmula secreta:
 -Se debe preparar en el momento justo de su consumición porque es químicamente inestable y se deteriora con rapidez.
-No hay que escatimar zumo de tomate de buena calidad, pues le dará el sabor intenso.
-No se olvide del hielo, reduce las reacciones químicas del zumo de tomate y otros ingredientes que degradan el sabor.
-¡Y por supuesto, no se olvide de la coctelera! 
Sólo entonces disfrutará de una cascada de sabores entre dulce, salado y ácido. 
(Fuente)
Se suele servir en vaso de long drink mediano (éstos son de la época de las abuelas):

















Aunque yo aprovecho para enseñar las copas retro, con grabado al ácido, que me regalaron hace años.

INGREDIENTES Y PREPARACIÓN:
Seguiremos la receta de este libro del año 1969 


















En otras recetas incluyen tabasco,
 pero lo imprescindible es remover para que se enfría sin dejar que los hielos se derritan.
Como diría James Bond con su Dry Martini: 
"Agitado, no mezclado" 
El origen del cóctel se lo disputan franceses y norteamericanos. 
Para los primeros nació en el Harry's N.Y.Bar de París en 1921, cuando Petiot combinó zumo de tomate y vodka, aunque después mejoró la fórmula añadiendo el resto de ingredientes. 
En cambio para los americanos aquella fría noche de invierno de 1921 el barman tuvo la feliz idea del combinado mientras la clientela la iba bautizando con diferentes nombres, a cual más sangriento y "ocurrente". Ganó el propuesto por el barman: "Bloody Mary" en homenaje a una novia que le había dejado.

En los años 60, cuando un cliente del Hotel Ambassador recibió su cóctel en la habitación sin el habitual stick para remover cogió lo que tenía más a mano, lo lógico...¡¡el apio de la bandeja de ensaladas!! y ya desde entonces no hay barman que se precie que no lo ponga.


Y si pasáis una noche espeluznante de Hallowen y a la mañana siguiente estáis con resaca nada mejor que tomarse un Bloody Mary (por lo visto es efectivo). 
Y recordando los beneficios de los que nos habla el Sr. Niel da Costa, como los antioxidantes del tomate, fitoquímicos del limón y las ventajas de tomar alcohol con moderación, dará menos reparo tomarse un lingotazo
pues aporta muchos nutrientes y
 el picante hará...que tu sangre fluya mejor
¡¡Jajajaaja!!